Cosechando estrellas — Muestra individual de Xilografía de Luis Solorio

Alianza Francesa de Arequipa
Del 08 de agosto al 06 de setiembre de 2019

El amor como una ceremonia de dos que se entienden sin palabras. El amor como un brindis, como una música secreta y como un baile. El amor como un juego de niños que desconocen el pudor de andar desnudos. El amor como un abrazo y como un “vuelo”. El amor como la entrega dichosa de dos que celebran el azar que los juntó. Y casi siempre – evidente o intuido – un paisaje natural de fondo, ya sea un huerto, el campo, la jungla o – por qué no – cierto volcán tutelar. Estas son algunas de las imágenes que el público reconocerá en las numerosas estampas que integran Cosechando estrellas, la reciente muestra individual de xilografías de Luis Solorio con la que la Primera Bienal de Grabado de Arequipa inaugura su programa de exposiciones.

Para desarrollar esta nutrida serie inédita – constituida, en verdad, por un total de cerca de cincuenta piezas – Solorio tuvo que alejarse momentáneamente de la temática neoindigenista que ha caracterizado su obra, tanto en grabado como en pintura, durante los últimos 25 años, la cual se desarrolla preferentemente en medio de paisajes andinos que sirven de escenario para grupos de personajes que parecen existir coreográficamente. Campesinos, pastores, músicos y danzantes, vistos siempre desde lejos y generalmente en la cima de una montaña, integran el “elenco” predilecto del artista y, mediante ellos, ha recreado, idealizándolas, un sinnúmero de instantáneas de su infancia en Puno y el Cusco. Porque si algo define la poética de este artista es el hecho de abrevar en su memoria más temprana para componer las escenas plasmadas en sus estampas y cuadros.

En Cosechando estrellas, Solorio incursiona en una temática sumamente distante de la que acabamos de describir pues sus protagonistas, lejos de conformar grupos que existen al aire libre, son estrictamente una pareja juvenil a cuya intimidad, como voyerista, el espectador tiene total acceso. Equilibradamente eróticos y lúdicos estos grabados articulan una suerte de celebración de la pareja y del universo privado que en ella se instaura gracias al amor. Siguiendo esta idea podemos desentrañar el enigma del título: ¿es posible recolectar estrellas de la tierra como si fueran frutos? ¿Solorio propone el hallazgo del amor como recompensa o como un merecimiento? Creemos que sí.

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